En la entrada de hoy os pongo un video muy divertido donde claramente y sin ningún tipo de explicación se ve como siempre se intenta estar a la úlitma en esto de las Nuevas Tecnologías:
CUIDADO CON EL FAXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX!!!!!!!!!!!!
lunes, 12 de noviembre de 2007
QUE DIFICIL!!!!!!!!!
Como todos sabemos las Nuevas Tecnologías están muy introducidas en nuestras vidas y el que más o el que menos las vamos controlando ; pero nadie nos quita algún momento de enfado cuando se nos resisten como por ejemplo no conseguir sintoniza una televisión, que el ordenador se nos cuelgue....
En cuanto a este tema me pareció muy interesante un video que encontre:
domingo, 4 de noviembre de 2007
¿ QUIÉN TIENE EL CONTROL?
¿ Quién tiene el control sobre Internet? Él sobre nosotros o por el contrario nosotros sobre el??
En este cuento sobre las nuevas tecnologías se refleja muy bien esta pregunta:
El usuario se quedó perplejo, empezaba a recibir regularmente publicidad de centros de desintoxicación, prevención, y autoestima personal.
Realmente no lo entendía, pero cada vez estaban más claras las oleadas de publicidad en uno u otro sentido, condicionadas por quién sabe qué.
Se sentó delante de su ordenador y siguiendo la rutina diaria miró en su calendario ‘online’ lo que tenía pendiente; un par de citas con amigos y recoger a la novia para ir al hospital, ya que su madre estaba ingresada. En el correo tenía mucho spam y los comentarios de la última juerga que se habían corrido, de la que ‘malamente’ llegó a casa. Menos mal que eran pocas al año.
Observó los últimos pagos de compras ‘online’ que había realizado y ¡joder!, si sólo estábamos a día 10. Cuando pasara esta racha se plantearía las cosas en serio. Se acordó de que tenía que seguir buscando información sobre los modernos métodos de ocultación de drogas que los narcos estaban empleando, ya que la tesina se le estaba echando encima.
En su página personalizada del buscador tenía el histórico de búsquedas que consultó, volviendo a algunas de ellas.
Entre tanto lío, no había tenido tiempo de actualizar su blog, que versaba sobre cualquier disparate que se le pudiera ocurrir, siendo más bien irreverente y contestatario, mientras mantenía el molde contrarío en su vida normal.
De repente se dio cuenta, y un creciente escalofrío le recorrió mientras una certeza se afianzaba en su mente:
¿Qué sabían de él ahí fuera, viendo por primera vez a la Red como un ‘Gran Ojo’ que le podía observar?
¿Qué idea podría hacerse alguien que en ese preciso momento tuviera acceso a su correo, a su calendario con citas y comentarios personales; a su historial de búsqueda sobre todo en los últimos seis meses de tesina sobre drogas; y a los pagos que había realizado últimamente, con un par de regalos fetiches para unas bromas y despedidas de soltero a las que había asistido?
En ese momento, con un clic abrió una de las ventanas de publicidad que le acababa de llegar, y sonrió: “Asista a rehabilitación, no está sólo. Centro de Rehabilitación de Drogodependientes. Piensa... que siempre estamos contigo”.
“Ni que lo dudes” –dijo-, “y a ver quién te convence ahora de lo contrario…”
Realmente no lo entendía, pero cada vez estaban más claras las oleadas de publicidad en uno u otro sentido, condicionadas por quién sabe qué.
Se sentó delante de su ordenador y siguiendo la rutina diaria miró en su calendario ‘online’ lo que tenía pendiente; un par de citas con amigos y recoger a la novia para ir al hospital, ya que su madre estaba ingresada. En el correo tenía mucho spam y los comentarios de la última juerga que se habían corrido, de la que ‘malamente’ llegó a casa. Menos mal que eran pocas al año.
Observó los últimos pagos de compras ‘online’ que había realizado y ¡joder!, si sólo estábamos a día 10. Cuando pasara esta racha se plantearía las cosas en serio. Se acordó de que tenía que seguir buscando información sobre los modernos métodos de ocultación de drogas que los narcos estaban empleando, ya que la tesina se le estaba echando encima.
En su página personalizada del buscador tenía el histórico de búsquedas que consultó, volviendo a algunas de ellas.
Entre tanto lío, no había tenido tiempo de actualizar su blog, que versaba sobre cualquier disparate que se le pudiera ocurrir, siendo más bien irreverente y contestatario, mientras mantenía el molde contrarío en su vida normal.
De repente se dio cuenta, y un creciente escalofrío le recorrió mientras una certeza se afianzaba en su mente:
¿Qué sabían de él ahí fuera, viendo por primera vez a la Red como un ‘Gran Ojo’ que le podía observar?
¿Qué idea podría hacerse alguien que en ese preciso momento tuviera acceso a su correo, a su calendario con citas y comentarios personales; a su historial de búsqueda sobre todo en los últimos seis meses de tesina sobre drogas; y a los pagos que había realizado últimamente, con un par de regalos fetiches para unas bromas y despedidas de soltero a las que había asistido?
En ese momento, con un clic abrió una de las ventanas de publicidad que le acababa de llegar, y sonrió: “Asista a rehabilitación, no está sólo. Centro de Rehabilitación de Drogodependientes. Piensa... que siempre estamos contigo”.
“Ni que lo dudes” –dijo-, “y a ver quién te convence ahora de lo contrario…”
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